jueves, 9 de abril de 2015

DOS LAUREADAS Y CIEN HERIDAS

Nacido en Baeza hijo de padre militar y de madre de alta sociedad andaluza en el año 1890, cursó sus estudios de Bachiller en Artes con la sola idea de poder ingresar en la Academia de Infantería de Toledo. 
Lo consiguió a la primera en el año 1908.
Entre sus profesores estaba Millán-Astray que quedaría muy impresionado por la personalidad y enorme valía moral del joven teniente, que recibe su despacho mirando con merecido orgullo el patio porticado en 1911.

Su primer destino será el Batallón de Cazadores de Barbastro pero no pasaría allí mucho tiempo ya que en mayo de 1912 se incorpora al Batallón de Arapiles nº 9, unidad que al año siguiente sería destinada a Ceuta.
El batallón de Arapiles quedará como guarnición en la posición denominada “Rincón de Medik”, en la zona de Laucien muy cerca de Tetuán.

Es el once de junio de 1913 y el Batallón regresa hacia su posición tras haber escoltado sin novedad a una columna de abastecimiento, entonces y en mitad de la noche el enemigo se abalanza sobre los soldados del “Arapiles”. Atacan toda la línea pero con especial saña y furia la retaguardia, en la que la Tercera Compañía es la que recibe la inmensa ola moruna con toda su fuerza.
La Tercera Sección que es la que manda el joven teniente Arredondo resulta la retaguardia de la retaguardia y el peor sitio del mundo, pero aquello no arredra al oficial español muy al contrario lo enardece hasta hacerle gritar a pleno pulmón:

- ¡Las bayonetas, las bayonetaaaaaaaasssss!- berrea como un poseso mientras anima a sus hombres con su ejemplo ensartando al primer moro que se le pone delante.

Las estrellas en la bocamanga atraen el fuego rifeño y el joven teniente se dobla como una navaja y cae al suelo, entonces sus hombres titubean, pero en seguida Arredondo consigue ponerse en pie entre gestos de dolor y rabia para gritar hasta desgañitarse:

- ¡Adelante! ¡Viva Españaaa!

Los moros espantados ante los hombres de Arredondo huyen como alma que lleva el diablo, aquel oficial tenía “la baraka” y contra la suerte no se podía pelear.
El teniente Arredondo llegará a pie, a pesar de llevar un balazo alojado en la ingle, y junto a lo que le quedaba de su Sección hasta Tetuán. Sería posteriormente trasladado y en estado muy grave hasta el hospital de Córdoba en el que pasará un mes convaleciente.

En abril de 1914 es destinado al Grupo de Fuerzas Regulares recibe la más alta condecoración que concede el Ejército Español por su valerosa acción en Laucién, donde gracias a su arrojo se había salvado tan peliaguda situación demostrando el bravo teniente la sangre que corría por sus venas y el par de huevos que le echaba a los asuntos de la guerra.

Arredondo luchará al frente de sus Regulares en innumerables combates, demostrando siempre su valor y su eficaz mando. Sus soldados le admiraban y le querían como a un padre y corrían tras él peñas arriba sin importarles ni la muerte ni el dolor.
En el año dieciséis, resentida la pierna por la vieja herida de Tetuán que nunca había curado bien del todo, pasa a la situación de “Reemplazo por enfermo”.


Pero para principios del año 1917, el ya capitán Arredondo, se reincorpora al servicio activo.
Apretando los dientes y aguantando el dolor de la pierna recorre distintas Unidades y Regimientos hasta que en 1920 su antiguo profesor de la Academia le reclama para que sea él quien mande la Primera Compañía de la Primera Bandera del recién nacido Tercio de Extranjeros. 
En octubre de aquel mismo año Arredondo ya estaba en el campamento de la novísima unidad organizando la que sería su compañía y también las futuras “Segunda” y “Tercera”, además de ostentar el cargo de Jefe Accidental hasta que se incorporase a su puesto el Comandante Franco.

Los legionarios iniciaban su glorioso camino en la Historia de España.
Aquellos primeros legías y sus jefes pasaban los días instruyéndose y preparándose para el combate en el Rif. La Primera Compañía de Arredondo muy pronto destacaría entre las demás, su cojitranco jefe imponía tanto respeto como Millán. O más.

El veinticuatro de junio de 1921 la Primera Bandera marchaba hacia Zoco el Arbaa. Poco antes de llegar se encuentran con una durísimo fuego enemigo que proviene de las posiciones de Ait-Salah y “Muñoz-Crespo” en las que los rifeños se habían atrincherado. La bandera legionaria se despliega y siguiendo el credo se lanza a pecho descubierto buscando el encuentro con el enemigo.

El capitán Arredondo como siempre iba en cabeza arengando a sus hombres, dando ejemplo, sin torcer el gesto, valiente, decidido y sus legionarios le seguirían hasta la boca del mismo infierno.
Y el asalto a las posiciones rifeñas se convierte en el mismo averno sobre la tierra. Arredondo recibirá tres balazos pero desde el suelo sigue gritando y gritando:

-¡Adelante, adelante!... ¡No me recojáis!

Trasladado de urgencia a Tetuán y luego a Ceuta ingresará en una clínica en Madrid para recuperarse de las gravísimas heridas recibidas en las piernas. De nuevo pasa a la situación de “Reemplazo por Herido” pues su recuperación se alargaría durante todo el año 1922.

Pablo Arredondo da muestras de su valor personal, espíritu de superación y de sacrificio por unos ideales que él consideraba más importantes que la propia vida. El mando quiere pasarlo a la situación de Reserva y además incluirlo en las listas del Cuerpo de Inválidos, pero el capitán no arrojaba la toalla ni se daba por vencido.
Compra y adapta para sí mismo un aparato ortopédico para la pierna destrozada, un aparato de hierros retorcidos que le causaba mil molestias y terribles dolores, pero que le permitía andar y sobretodo, combatir. Podía haberse quedado en Madrid paseándose con su Laureada al pecho, recibiendo los mimos de su familia y las muestras de admiración y de orgullo de todo el que viese aquella cruz roja orlada de laureles sobre la guerrera legionaria del bravo capitán, pero no, él no quería aquello.
Él quería volver con sus legionarios que seguían combatiendo entre las resecas y ensangrentadas peñas y riscos del Rif.

En 1924, recuperado aunque no del todo y chirriando la prótesis de su pierna, se reincorpora a la Primera Compañía de la Primera Bandera del Tercio, a la que era su casa…

El 19 de noviembre de 1924 bajo un terrible aguacero y vientos huracanados y helados del Estrecho la columna del General Serrano, se retiraba desde sus posiciones en Xeruta. Los rifeños atacaban inmisericordes entre la lluvia y el viento, atacaban bravos y decididos y así mueren el general y varios de sus altos oficiales.
La debacle y el desastre parecían asegurados pero entonces apareció por allí la figura del capitán Arredondo, que se había hecho cargo de sus legionarios y venían desde la retaguardia pasando a cuchillo a todo lo que se encontaban en su camino.

Su ejemplo impulsa a los hombres que se reorganizan por escalones y comienzan a retirarse en orden y no en desbandada, la pelea se torna terrorífica bajo la tempestad con los hombres empapados que se acuchillaban sin piedad sobre el barro ensangrentado.

Arredondo cayó herido otra vez en las piernas pero se seguía escuchando su voz poderosa y valiente sobre los disparos y los demás gritos.

-¡Adelante, adelante…! ¡Que no se diga que los moros os acojonan!... ¡Viva La Legión…!

Unos camilleros consiguen recogerle cuando está casi sin sentido y mientras corren entre las balas y las explosiones de las granadas es cuando el bravo capitán Arredondo recibe el mortal disparo en la cabeza…

En el año 1929 España le concederá su segunda Cruz Laureada de San Fernando. Tan solo él y cuatro compatriotas más tienen el título de Bi-Laureados.

Sus paisanos de Baeza rindieron tributo a tan heroico hijo erigiendo en su honor una estatua de bronce del escultor Jacinto Higueras que fue inaugurada, con gran fiesta y boato, en enero del año 1927.

La estatua del capitán Arredondo la volaron en mil pedazos las milicias marxistas en el año 1936 nada más comenzar la última guerra civil. Símbolo fascista dirían…

A. Villegas Glez. 2012








1 comentario:

  1. ARRIBA SIEMPRE ESPAÑA Y GLORIA ETERNA A LOS HEROES Y VIVA LA LEGION

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