sábado, 12 de noviembre de 2011

LAS CADENAS DE NAVARRA

Hoy día en nuestra Patria muchas personas piensan que los símbolos de nuestro país son un invento franquista. 
Alentados por los que pretenden que sigan siendo ignorantes y empujados por la apropiación indebida que los otros hicieron piensan que el yugo y las flechas, el águila del imperio, o las cadenas de Navarra las inventó Franco. Son tan brutos, que hasta he llegado a oír que la granada del Escudo, es en homenaje a los que fusilaron a Lorca.

¡Rediós, cuanta ignorancia y cuanta estupidez arrastramos todavía en nuestro solar!
Hoy les contaré el por qué de las Cadenas de Navarra. Y descubrirán que vienen de antiguo, de cuando se peleaba en esta tierra desde hacía siglos, de cuando demostramos que, unidos bajo el mismo objetivo, somos insuperables, de que cuando queremos, podemos.

La batalla se estaba volviendo contra los cristianos con la infantería que mandaba López de Haro siendo masacrada por los sarracenos. Ni siquiera la segunda línea de refuerzo resistió la acometida almohade. Flechas a miles caían del cielo disparadas por los temibles y certeros arqueros Agzaz causaban cientos de muertos, la caballería africana ensartaba cristianos a pares, todo parecía estar derrumbándose igual que en Alarcos.

Fue entonces cuando el rey Alfonso de Castilla besó la cruz que tenía sobre el pecho y miró a los otros dos hombres que estaban con él, también eran reyes. 
Pedro de Aragón que había venido con sus temibles almogávares que degollaban moros como quién comía pipas, y Sancho de Navarra, que había acudido a última hora y sólo con doscientos caballeros. Las tripas se le retorcían en su palacio y no se había podido negar. Combatir a los sarracenos era deporte nacional en Navarra desde que no eran más que cuatro gatos enrocados en las montañas.

Así los tres reyes y los obispos y los caballeros que les acompañaban y las tropas que tenían detrás, casi sin decir palabra se lanzaron a una carga desesperada con todo lo que tenían, los tres reyes los primeros, expuestos a que en cualquier momento una flecha entrase por las rendijas de la armadura y los dejase como a cualquiera, panza arriba.
La desesperada carga cristiana destrozaría a los musulmanes, la cuña penetró en el centro almohade como un cuchillo caliente en la mantequilla. Nada quedaba en pie tras su paso. Tan sólo la nube de polvo y los lamentos de los heridos y los moribundos.

Sancho de Navarra arremetió con tal fuerza en medio de la locura que fue el primero en alcanzar la empalizada y a la Guardia Negra que protegía al Sultán, Miramamolín, que miraba aterrorizado con el Corán en la mano y una cimitarra en la otra, como Sancho descabezaba a sus aguerridos soldados-esclavos.
Los Imeseleben que guardaban al Sultán eran negros del Senegal esclavizados desde muy jóvenes e instruidos en el uso del alfanje. Eran tan peligrosos o más que los jenízaros de años después. Se clavaban al suelo con estacas y se ataban los unos a los otros con gruesas cadenas.
A los soldados de la Guardia Negra solamente les quedaba un camino, matar y morir. Ese era su destino.

Aquel dieciséis de julio de 1212 a los Imeseleben les tocó morir. 
Aunque hicieron su labor con pundonor y valor hasta el final.

Sancho de Navarra tras el combate se llevó como recuerdo de la campaña unos tramos de las cadenas con las que se ataban aquellos hombres. En recuerdo de su hazaña, de su valor, el de sus hombres y el de los castellanos, aragoneses, portugueses, caballeros de las Órdenes Militares, leoneses y asturianos que habían acudido, a pesar de que su rey no, a plantar cara al sarraceno.

En honor de todos.

Sancho se llevó las cadenas no como recuerdo a su propio valor o por haber llegado el primero. Se las lleva para demostrar a su pueblo que unidos a los demás cristianos de la Península, que aliados bajo el mismo pabellón, a los moros les quedaban cuatro telediarios.

Quizá esté equivocado. Muchas personas con carreras universitarias, con títulos y másteres en esto y en lo otro, con mucha más preparación que yo, dicen que no, que tan sólo fue para salvaguardar sus propios intereses, por su conveniencia, por su avaricia y su sed de poder. 
Quizá tengan razón. Quizá no. 
Ninguno estábamos allí para verlo.

Ninguno vivimos sin luz eléctrica, ni agua corriente, ni vamos a caballo -los que tenían caballo- ni tenemos el temor de que cualquier noche los sarracenos entren a degüello en nuestro pueblo.

A mí me gusta pensar que actuaban movidos por el interés, claro -habría que ser pardillo- pero también que lo hacían por palabras como: Honor, Conciencia, Valor, Sacrificio, Devoción y Lealtad.
Claro que todas estas palabras carecen hoy de significado, es más, cuando las nombras te miran raro, como si estuvieses tonto o algo por el estilo. Ya saben de qué hablo.

Esta es la historia de las Cadenas de Navarra.

Que no son aberchales ni franquistas, ni rojas ni azules, ni monárquicas ni republicanas. Solamente son las cadenas que unían a los infieles que defendían a un Sultán sarraceno que pretendía que su caballo abrevase en el río Tíber tras haber arrasado San Pedro y colgado al Papa...
Estoy seguro de que Sancho de Navarra al saltar sobre la Guardia Negra destrozándola a espadazos, gritaba tinto en sangre sarracena:

¡Viva Navarra , Santiago y España...!

A.Villegas Glez. 2011

Imagen: Representación del Escudo de Navarra y las famosas cadenas...


12 comentarios:

  1. Genial como siempre... y muy acertado al aclararle a muchos otra realidad de nuestra historia.

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  2. Hacia años que no leía algo que me emocionase de esta manera. A veces, me deprimo pensando que ya no quedan españoles de verdad, de esos que sienten la historia y añoran la gloria y la valentía. Pero son artículos como este, donde la fuerza de su escritor me transmite que aun quedan hombres que sienten lo mismo que yo, que aun quedan verdaderos españoles y que no todo está perdido; que toda esta inmundicia sin honor ni consciencia dará paso a nuevas generaciones de verdaderos españoles. Aunque no sean nuestros ojos los que se maravillen de esas nuevas generaciones, me basta saber que nos precederán. Gracias por tu artículo y por recordar la gloria y bravura de unos hombres que hoy se pretenden olvidar pero que jamás borrarán, porque pese como les pese, la historia está y estará ahí.

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  3. Falta el escenario: Las Navas de Tolosa, 16 de julio de 1.212.

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  4. Falta la esmeralda que lucía Miramamolín en su turbante, que está en el centro del escudo de Navarra. Las cadenas originales está en la tumba de Sancho VII en Roncesvalles y en el palacio de Navarra.

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  5. Brillante como siempre Villegas, camarada!

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  6. Es una batalla que siempre me ha emocionado y llenado de orgullo. Que momento tuvo que ser para el Rey - Hombron Sancho enfrentarse a la Guardia Negra y "romperles la madre"! Pero has dejado a mis vizcainos fuera de escena!

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  7. Los vizcaínos, dicho de paso, siempre en primera vanguardia acompañaban a D. Diego López de Haro y lo dieron todo y les dieron lo suyo hasta que en la retirada, D. Alfonso los recogió y volvieron a la segunda y gran acometida. Ellos no tenían que devolver nada porque nuestra Tierra nunca fue Tierra de Conquista (pues no faltaría más....) pero iban a comerse a Miramamolin y los suyos porque por encima de todo para un vizcaíno está su tierra y..... las Navas de Tolosa seguro que las sentían como los arrabales de Bilbao! Saludos rojigualdos pero con e escudo de los Leones!

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  8. 1212... España no era ni un proyecto, no existía, así que es imposible que Sancho de Navarra pudiera gritar esa frase con la que el autor finaliza este pseudo articulo, como cuento para dormir muy bonito

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  9. Cachis, siempre se me hace corto el texto... muy formativo y entretenido. Y yo no sé lo que le daban a comer a aquellos hombres o como los educaban, pero aunque muchos eran camorristas natos, la mayoría tenían muy inculcado lo del honor, lo de el valor y la lucha sacrificada con denuedo por ideales asentados. Hoy en día la sociedad adolece del quebranto de ideales. La bajada de pantalones ante el cacique de turno hace que vendan hasta su madre. Apenas con una chuchería venden a cualquiera. No hay cojones para plantar cara y luchar lo que nos pertenece. somos unas plañideras de tercera. Anda, que si tuviéramos que luchar como antaño, las deserciones iban a ser de índice draconiano...

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  10. He de decirle,de antemano, que soy seguidor de su página,me gusta leer sus artículos,son muy evocadores. No obstante,usted sabe como yo,que algunos de sus textos contienen numerosos errores históricos,es bueno enaltecer la historia propia,pero no a base de manipularla. Sancho fue aliado del Miramamolín hasta semanas antes de la batalla,y el gran Pedro y sus almogavares eran tan pobres que el rey de Castilla tuvo que darles montura;por no hablar del tema de las cadenas,que es del todo erroneo. Si acepta el consejo de un admirador,y medievalista, documentese mejor antes de sus articulos

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  11. Muchas gracias por seguir la página. Sé que cometo errores, pero le aseguro que no pretendo manipular nada. Sancho sería aliado del moro y los almogávares pobres como ratas, pero, ¿estuvieron?, pues eso... Siempre acepto los consejos cuando son bien intencionados y el que me los da, se identifica. Un saludo.

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    1. Bien contestado por el autor a esos anónimos, que seguro que pertenecen a esos muchos que prefieren que ESPAÑA sea un montón de reinos de taifas, todos contra todos, que todos los jóvenes se pasen todo el tiempo fumando maría,bebiendo en una cachimba, y cantando rap, en los parques, en las calles, y hasta en los mismos colegios.
      Eso pasa ahora sin que nadie lo quiera ni pueda remediar. Si en lugar de vaguear, dedicaran tiempo a estudiar no sólo historia,estudiar no siempre cuesta dinero,nos iría muuuuucho mejor. Un saludo.

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