jueves, 26 de enero de 2012

EL NOMBRE DE MI PATRIA

Durante muchos años se ha tomado por buena la tesis expuesta por el erudito francés Bochart -que además de entendido y gabacho era hereje- para explicar de donde procede el nombre que nuestra nación ostenta desde hace milenios. 
Porque no es cosa del franquismo o de los Reyes Católicos.
Viene de mucho, mucho más atrás…

Decía el gabacho -pienso que con muy mala leche- que cuando los fenicios llegaron a la península se encontraron que rebosaba de conejos a millares.
En fenicio, caldeo y hebreo antiguo la raíz "Sphan" significa, entre otra muchas cosas: conejo.
A aquello se agarró el francés -y hereje- para presuponer que,  decir España, era lo mismo que decir: “Tierra de los conejos…”

Menos mal que un compatriota se dejó las cejas entre viejos legajos y antiguos documentos requisados por la Inquisición, que de otra cosa no, pero al menos sirvió para dejarnos toneladas de papel y documentos escritos, b
uscando y rebuscando -debía escocerle lo de los conejos lo mismo que a mí- dio con unos antiquísimos documentos escritos en hebreo bíblico. 
Aquel hombre se llamaba Cándido María Trigueros y, el año mil setecientos sesenta y siete, descubre en aquellos viejos papiros que la raíz hebraico-fenicia: "Sphan", no solamente significa conejo, sino que se puede entender también como: "La Tierra del Norte".
Y la Península Ibérica queda al septentrión de Fenicia...

Desde luego, para mi modesto entender, es una teoría mucho más acorde con la realidad… 

¿O se imaginan a los fenicios recién desembarcados gritando como locos el nombre de un bicho que, encima, no habían visto en la vida...?

Quizá es que yo soy muy novelero pero me gusta más imaginarlos sobre las cubiertas mientras el sol calentaba la legendaria “Tierra del Norte” de cuyas riquezas ya hablaban los libros antiguos.

Los griegos denominaron el occidente mediterráneo: Magna Grecia.
A la península la llamaron: Hesperia. 
Contaron que era una tierra maravillosa comparable al Olimpo de sus Dioses. 
Una tierra cuajada de bellezas naturales y de riquezas inagotables de oro, plata, cobre, hierro y estaño.
Aquí es donde estaban -están- las famosas Columnas de Hércules.

Iberia es un vocablo muy antiguo que procedente de las tribus madres de todos nosotros, los que habitaban esto antes que nadie, antes que los cartagineses y que los romanos. 
Significa: "Tierra del Río" -el Ebro, claro, el más grande y caudaloso de la península.
Aunque también se puede traducir como: "La Tierra de los Ríos", de muchos... 
Y aquí riachuelos, arroyos, torrenteras y ríos tenemos a espuertas aunque sean chicos y formen barrancas profundas y tajos intransitables. 

El Span-Ya púnico evolucionó hasta el Hispania romano cuando llegó el Latín que nos amalgamó a todos.
Los primeros hispano-romanos no hablaban, por supuesto, un latín de Academia Romana de la Lengua, las cosas se adaptan a quién las usa y el lenguaje no puede ser menos. 

Así los vocablos del latín culto que empezaban con la raíz -s- más una consonante -Sponsa, Stadium- no resultaban nada fáciles de pronunciar para aquellos íberos reciclados que se apañaron añadiendo una -i- al principio de cada palabra, luego aquella evolucionaría hacia la más sencilla y fácil de pronunciar letra -e- (Estadio, Esposa, Espina...)

Así se pasó del Hispania al España por comodidad y por la evolución natural de las lenguas y de quienes las hablan.
Existen otras dos teorías respecto a la posible procedencia del nombre de nuestra nación.

Una dice que viene por vía directa del euskera, de la palabra: Ezpaina, que significa: labio, aunque también puede entenderse como: confín o lugar lejano.
Quizás la cosa viene de tanto que escuchaban los legionarios decir a los vascongados:

-¡Le reventé los ezpainas al romano, Patxi!

¿Pudo ser aquella la razón de que la palabreja vascongada calase tanto entre la tropa romana...?

¿Se imaginan...?

-Destino: Segunda Legión, Primera Cohorte… 

¡A Ezpaina a que te partan los ídem…!

Vaya usted a saber.
Las cosas de la Historia nunca sabe uno a ciencia cierta ni cómo pasaron ni el por qué sucedieron de una forma y no de otra.

La segunda teoría dice que, cuando Amílcar Barca fundó el campamento de Spal, aquel se convertió más tarde en el Híspalis de los romanos y de ahí al Hispania...

Pero lo peor de todo este asunto es que tuvo que ser un francés -y hereje- el primero en preocuparse de investigar el asunto… Para variar.

Además pienso que lo más importante es saber quienes somos, de dónde venimos y a dónde queremos llegar. 
Cosas todas ellas que no hacemos últimamente. O que no hicimos nunca. 

Ahora que somos un Conjunto de Autonomías Históricas me viene a la mente la imagen de los buitres sobre la carroña, ¡lo siento, no puedo evitarlo…! 
Ahora que nos hemos federado en la desvergüenza y en el recochineo y que no somos más que un puñado de Taifas arrogantes, empobrecidas, ahogadas en deudas y escándalos de corrupción, generando leyes absurdas y embrutecidos por la televisión basura, ahora que la mierda brilla por doquier y que huelen nuestras esquinas a orines y a vómitos, ahora que vagamos sin rumbo y somos despreciados por el mundo entero, ahora que volvemos a ser jirones rotos, esperanzas perdidas y futuro incierto... Ahora no sé si nos merecemos seguir llamándonos así.
No sé si en esto en lo que nos hemos convertido merece seguir llamándose España.

No sé si al hacerlo les estaremos faltando al respeto a tantos y tantos que hay detrás nuestro, a tantos que nos precedieron, a tantos que, mientras luchaban y morían, de sus labios resecos y roncos solamente salía el antiguo nombre de su vieja patria...

A. Villegas Glez. 2012


Imagen: La Península Ibérica a vista de satélite.

2 comentarios:

  1. Curioso, y como siempre, entretenido articulo. Gracias...

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  2. ¡Bravo!
    ¡Viva España y arriba España!

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